Primer prototipo de telemetría
Empezamos registrando tiempos de respuesta de un único servidor de comparación de plantillas. El objetivo era detectar degradaciones antes de que afectaran la tasa de éxito de autenticación.
Documentamos los criterios de precisión, latencia y disponibilidad que aplicamos a cada despliegue, para que el monitoreo responda a reglas claras y no a suposiciones.
BioMonitor nació en 2018 como una herramienta interna para medir la latencia de nuestros propios algoritmos de verificación facial. Hoy opera como plataforma de monitoreo para infraestructuras biométricas en producción.
Empezamos registrando tiempos de respuesta de un único servidor de comparación de plantillas. El objetivo era detectar degradaciones antes de que afectaran la tasa de éxito de autenticación.
Incorporamos métricas de calidad de imagen, confianza de coincidencia y errores por lote. El panel dejó de ser un registro y pasó a ser una vista operativa para el equipo de algoritmos.
Desplegamos agentes de medición en nodos de borde y centralizamos las alertas. La plataforma comenzó a correlacionar picos de carga con falsos rechazos en entornos reales.
Publicamos la versión actual del dashboard, con vistas configurables por rol y exportación de series temporales. La documentación de cada métrica quedó disponible dentro del propio sistema.
La línea de tiempo resume los cambios estructurales que definieron la arquitectura actual de monitoreo. Cada etapa responde a una necesidad operativa concreta, no a un calendario impuesto.
Se implementó el registro de solicitudes por segundo y la ocupación de los nodos de verificación. El objetivo era tener una lectura clara de la capacidad instalada antes de ampliar el parque de servidores.
Se añadió el seguimiento de falsos positivos y negativos por algoritmo, separando los fallos de captura de los fallos de comparación. Esto permitió detectar degradaciones del modelo antes de que afectaran la experiencia del usuario.
Rediseñamos el flujo de datos para mostrar la latencia media y el percentil 95 con un retraso máximo de un segundo. La decisión fue técnica: los operadores necesitaban reaccionar a picos de demanda sin depender de informes diferidos.
Nuestras herramientas de supervisión se integran con los sistemas que ya operan en centros de datos y plantas de control. La lista es corta a propósito: preferimos mantener relaciones estables con equipos que necesitan ver la misma señal en tiempo real.
Desde 2019 acompañamos la operación de plataformas de verificación facial en bancos y organismos públicos de Argentina. El trabajo conjunto nos permitió ajustar los umbrales de alerta a contextos de alta demanda, no solo a pruebas de laboratorio.
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